Entrevista a Teresa Perales: La sonrisa de una campeona

29 de Mayo de 2014

La sonrisa de una campeona. Entrevista a Teresa Perales, fisioterapeuta y 22 veces medallista paralímpica

Teresa Perales es el mejor ejemplo de superación, motivación y optimismo, demostrando que en la vida todo es posible si se afronta con la actitud adecuada.
Perdió la movilidad de los miembros inferiores a los 19 años y fue entonces cuando descubrió que le esperaba una nueva vida cargada de oportunidades e ilusiones. Se apasionó por la Fisioterapia y por la natación y, a pesar de no saber nadar hasta aquel momento, hoy es la deportista española con más medallas olímpicas de la historia (22), unos números que solo están a la altura de los grandes campeones como Michael Phelps y un puñado de elegidos.

Recientemente ha recibido la Gran Cruz del Mérito Deportivo de manos del Rey Don Juan Carlos, acaba de publicar su segundo libro, titulado: ‘La Fuerza de un Sueño’ y dedica gran parte de su tiempo a ofrecer ponencias y charlas en las que contagia sus ganas y su amor por la vida. Hemos tenido la fortuna de hablar con ella con motivo de una reciente conferencia celebrada en Sevilla.



¿Cómo surge tu interés por la Fisioterapia? ¿Qué parte de ‘culpa’ tuvo tu fisioterapeuta Ángel Abad en esa “atracción”?

Nunca me había planteado hacer Fisioterapia, ni siquiera conocía muy bien la profesión, pero durante el proceso de recuperación de mi enfermedad, “caí” en manos del fisioterapeuta Ángel Abad, una persona que sentía auténtica pasión por la Fisioterapia y que, sin querer, me la inculcó. Yo siempre había querido estudiar Medicina (para perderme por África en misiones de ayuda humanitaria y cosas por el estilo) o algo relacionado con la rama sanitaria, y encontré en la Fisioterapia una salida que se ajustaba mucho más a lo que yo quería: trato directo y conexión diaria con el paciente, algo que es muy difícil conseguir en ninguna otra profesión.

En Fisioterapia, el agua es un agente físico muy destacado, y Teresa Perales, sin duda, tiene tanto que ver con el agua que creemos que ya nadie entiende tu vida sin ella. ¿Qué supone para ti “el agua”? ¿Qué sientes cuando te metes en la piscina?
Sin duda alguna, libertad.

¿Qué tal “paciente” es Teresa Perales?
Soy una paciente bastante mala. Me dejo hacer, aunque muchas veces al fisio es al último al que acudo. Por prevención sólo voy cuando ya tengo el objetivo muy marcado, caso de unos Juegos como Londres o ahora, que quiero llegar a los de Río de Janeiro. Si no, sólo me acuerdo cuando me duele. Invierto tanto tiempo en entrenar que no me queda tiempo ni para la prevención, como mucho para el descanso. Eso, añadido a que me ha costado mucho encontrar un fisioterapeuta de confianza...He buscado mucho, han pasado muchos años hasta que he encontrado uno que me haya venido bien en mi ámbito deportivo. Llevo competiendo con la selección española desde el año 98, y desde entonces y hasta el 2010, no he encontrado un fisioterapeuta deportivo que se ajustase a mis necesidades.

¿A qué crees que se ha debido?
Creo que una de las principales carencias de la profesión (ahora ya no tanto, pero antes,...) está en la especialización. Tengo la impresión de que se deja muchas veces esta preparación más especializada para “el después”. Durante la carrera te dan las bases, pero creo que luego hay muchos fisioterapeutas que se quedan solamente en lo general y, si quieres tratar a un deportista, tienes que formarte en Fisioterapia Deportiva, conocer el mundo del Deporte y, en nuestro caso, el ámbito de la discapacidad; no vale de otra forma.


¿Crees, entonces, que hay un yacimiento de empleo vinculado con la discapacidad y el deporte?
Por supuesto, especialmente en el campo de la discapacidad, que es lo que aún está por explorar. En nuestro caso es que, además, el fisioterapeuta no solo tiene que tener conocimientos de la práctica deportiva, sino de las peculiaridades de cada discapacidad. No es lo mismo entrenar y competir con parálisis cerebral, por ejemplo, que hacerlo con otro tipo de discapacidad. En cada una de ellas hay que tener en cuenta su especificidad y cómo repercute en el cuerpo; si además, a esto le sumas la intensidad de los entrenamientos, te puedes imaginar. Hay que tener mucha formación en esto.

Tu vida académica también está relacionada con la Fisioterapia. De hecho, fuiste profesora de la Universidad de Zaragoza impartiendo la asignatura de Fisioterapia del Deporte
Pues sí, me gustaba mucho dar clase; me encantaba, pero necesitaba explorar otros caminos y, la verdad, es que ejercer como fisioterapeuta era uno de ellos.
Ejercí durante poco más de dos años y luego la vida me llevó por otros derroteros y me dediqué a otras cosas. Aquello se convirtió en un hobby.


¿Qué recuerdo conservas de tu etapa como fisioterapeuta asistencial?
Recuerdo con mucho cariño mi primer paciente bebé, una niña de seis meses con parálisis cerebral e hipotonía completa. Su interacción con el exterior era muy complicada. No veía bien, no escuchaba y, la verdad es que me llegó. Yo tenía algo muy especial con los niños. En este caso, a pesar de ser una paciente con estos problemas, conmigo y con determinadas personas, sonreía, y eso me encantaba. Me pasaba a menudo con niños con parálisis cerebral. Era como si pensaran: “ésta es de la mías”, se relajaban y se dejaban hacer, lo que me permitía conseguir buenos resultados y tratar cualquier espasticidad. Yo veía como otros compañeros y estudiantes “se dejaban la vida” y no conseguían nada. Luego llegaba yo y de la manera más simple lo conseguía, aunque yo creo que era porque me veían “de las suyas”

Seguro que en esto de ver la vida “en positivo”, tu actitud y tu sonrisa, absolutamente contagiosa, ayudará, ¿no?...
¡Eso también! Facilita mucho las cosas (risas).


¿Volverías a ejercer como fisioterapeuta cuando termine tu etapa deportiva?
A día de hoy, si quisiera ejercer de nuevo, tendría casi que volver a estudiar toda la carrera. Si en cualquier profesión hay que renovarse, en Fisioterapia, con la cantidad de técnicas nuevas que aparecen cada día, mucho más.



¿De dónde sacas constantemente tanta energía y motivación?
Es que es la vida. A ver, a mí me gusta agradecer todos los días el mayor regalo que tengo, y que es lo que he vivido y lo que aún me queda por delante.
El momento que determina cómo soy ahora no fue mi enfermedad, como se puede pensar. Realmente, el momento clave en mi historia es cuando muere mi padre. En ese momento me doy cuenta de que solo hay una cosa que no tiene solución. Lo demás, sí. Vas con una silla de ruedas y resulta incómodo, hay que aprender a hacer las cosas de nuevo... pero las puedes aprender a hacer y las puedes hacer, por mucha discapacidad que tengas. Aunque estés en la cama y no te puedas apenas mover, tienes algo. El problema es cuando ya no estás.  Después de la muerte de mi padre, aparece la enfermedad, y en los primeros momentos piensas “otra vez, otro palo” , pero luego miras a tu alrededor, ves a tu familia, esos familiares que siempre sufren más que el propio paciente. Ahora que soy madre, soy consciente de lo que “duelen” los hijos y de que los padres ante un problema de sus hijos, lo magnifican todo muchísimo más. Sufren por diez. Sufren por lo que creen que están sufriendo sus hijos y por ellos mismos.


Al hilo de todo esto, nos llama la atención el subtítulo de tu nuevo libro: “Entrena tus emociones para superar los límites”...
Claro, las emociones se entrenan y sirven para todo. El entrenamiento emocional sirve para cualquier profesión, pero creo que en el campo de la salud puede ayudar muchísimo. Un paciente puede mejorar mucho más cuando tiene entrenada su reacción emocional ante una determinada circunstancia en comparación con otro paciente que no lo tenga. La forma en cómo te enfrentas al dolor y a la frustración de que las cosas pueden no estar saliendo como quieres o cuando incluso hay un retroceso en la recuperación, es clave. También es muy importante la manera en que te enfrentas al miedo porque desconoces lo que va a venir, te incomoda lo que está pasando y lo rechazas. Todo eso se puede solucionar con un buen trabajo emocional.



¿Cómo se entrenan las emociones? Habrá quien piense que no se puede controlar lo que se siente.
No exactamente. Una cosa es el reflejo y otra la emoción en sí. El inconveniente es que nuestro cerebro hace memorias asociativas. Por ejemplo, si alguien se cae esquiando y se rompe la muñeca, su memoria asociativa le dice: “esquiar es caerse y caerse es igual a dolor”.



¿Cómo se rompe con eso?
Pues, en primer lugar, siendo consciente del problema y, después, con una serie de ejercicios para cambiarlo.



¿Cómo aplicas este entrenamiento emocional a tu práctica deportiva?
A mí me sirve a la hora de competir. Como deportista, después de entrenar muy duro, te la juegas en muy poco tiempo y te enfrentas al miedo escénico y al fracaso ante tanta gente que está pendiente de tus resultados. Ahora lo he cambiado. Al romper esa asociación, he convertido el miedo, que está hecho para protegerte y salir corriendo, en algo positivo; algo que me produce adrenalina y me ayuda a competir y a nadar más rápido.



¿Qué le dirías a las personas que piensan que han to cado fondo o que pasan por unas circunstancias difíciles de las q creen no poder salir?
¡Nada de eso! ¡¡Lo mejor de tocar fondo es que siempre puedes rebotar!!



Todo el mundo admira a Teresa Perales, pero... ¿con qué o con quién se asombra Teresa Perales?
Pues no sé muy bien qué decirte... Con las gracias de mi hijo, con su capacidad de aprendizaje. Viendo la cantidad de cosas que aprende un niño pequeño a diario me doy cuenta de que todavía tenemos tantas cosas por explorar, que muchas veces no nos molestamos en intentarlo.



Te deseamos mucha suerte. Gracias por tu generosidad.


Entrevista de Raquel Chillón Martínez y Álvaro Lasa Puech
Fotos: www.paralimpicos.es y Conchy Aisa. www.aisaphoto.es

Entrevista a Teresa Perales: La sonrisa de una campeona

Galería de imágenes

Teresa Perales y Raquel Chillón en un momento de la entrevista concedida al ICPFA
Teresa Perales fue la abanderada esoañola en los Juegos Paralímpicos de Londres 2012
Con 22 medallas paralímpicas, es la deportista española con más triunfos en unos JJPP
Aprendió a nadar con 19 años a raíz de su enfermedad. A partir de ahí, surgió la actual campeona
Acaba de presentar su 2º libro 'La Fuerza de un Sueño'
Teresa Perales y Raquel Chillón en un momento de la entrevista
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