El ICPFA alerta sobre la escasez de Unidades interdisciplinares de Ictus en hospitales andaluces

28 de Octubre de 2014

A pesar de que múltiples estudios demuestran la disminución significativa de la mortalidad, las secuelas, la discapacidad y la estancia media hospitalaria, en Andalucía sólo existen tres Unidades de Ictus en funcionamiento, dos en Sevilla y una en Málaga

Con motivo del Día Mundial del Ictus, el Colegio de Fisioterapeutas de Andalucía (ICPFA) quiere recordar a las autoridades sanitarias la “urgente necesidad de la puesta en marcha y adecuación de Unidades de Ictus” que integren funcionalmente al fisioterapeuta como uno de los profesionales relevantes del equipo multidisciplinar, dada la necesidad de movilización que necesitan a diario estos pacientes. Actualmente, en toda Andalucía, solo existen tres unidades de este tipo en funcionamiento, dos en Sevilla y una en Málaga.

 

Según José Manuel Brandi de la Torre, vicepresidente del ICPFA, “multitud de estudios han demostrado claramente que las unidades de Ictus, en las que se integra el fisioterapeuta, reducen de forma significativa las secuelas,  la discapacidad a largo plazo y la estancia media hospitalaria. De hecho, cualquier paciente de ictus debería poder beneficiarse de las ventajas de ser atendido en una Unidad especializada en la que debe integrarse la figura del fisioterapeuta para iniciar la movilización a las 24 horas del ingreso y continuar con la asistencia tras el alta hospitalaria (equilibrio, reeducación de la marcha, etc), algo que no ocurre en ningún caso en Andalucía”, denuncian los fisioterapeutas.

 

El ictus, también llamado enfermedad cerebrovascular o trombosis cerebral, es un trastorno brusco del riego sanguíneo del cerebro que puede ocasionar un infarto o una hemorragia cerebral y que se manifiesta con diversos síntomas dependiendo de la zona del cerebro afectada, aunque si se controlan factores de riesgo como la hipertensión arterial, diabetes, enfermedades cardíacas, apnea del sueño, obesidad o hábitos de vida nocivos, se podrían evitar hasta el 80% de los casos.

 Según datos del Grupo de Estudio de Enfermedades Cerebrovasculares de la Sociedad Española de Neurología, se estima que cada año 130.000 personas sufren un ictus en España, provocando la muerte en un 30% de los casos y una discapacidad grave en el 40%. Aunque suele afectar a personas mayores, también puede producirse en jóvenes.

 

 

 

En este sentido, Miguel Villafaina, presidente del ICPFA subraya que al ser ésta una de las principales causas de discapacidad y dependencia entre las personas mayores en el mundo entero, la Fisioterapia debe jugar un papel importante y creciente en su tratamiento, centrada en alcanzar la mayor independencia funcional posible para beneficio de los propios pacientes, sus familiares y, por extensión, de la sociedad.

 

Se estima que el coste del ictus el primer año se sitúa entre 20.000 y 30.000 euros por paciente. A ello hay que añadir los costes indirectos, como los asociados a la pérdida de producción  que ocasiona una enfermedad. Por ello, la labor del fisioterapeuta contribuyendo a reducir la discapacidad y dotando de la mayor autonomía posible al paciente es fundamental para la recuperación de los afectados, la disminución de la carga y el sufrimiento familiar y la reducción de costes asociados, recuerda Villafaina.

 

La Fisioterapia del paciente comienza durante su ingreso hospitalario. En cada área sanitaria, las Unidades de Ictus deben integrar funcionalmente al fisioterapeuta como uno de los profesionales relevantes del equipo multidisciplinar. Las actuaciones que se realizan durante el tratamiento de fisioterapia varían de persona a persona y ello dependerá de cómo se vea afectado el paciente y las metas establecidas tanto con él paciente, el cuidador y con el equipo. La intervención del fisioterapeuta, desde los primeros días, es “fundamental” para lograr una correcta postura del paciente en la cama en las diferentes posiciones para mejorar el tono muscular e incrementar la estimulación sensorial, según ha asegurado Brandi de la Torre. La movilización de los pacientes que han sufrido un ictus debe realizarse lo antes posible desde la instauración de la clínica, iniciándose la atención por parte del fisioterapeuta durante la primera semana de ingreso. Posteriormente, cuando el paciente ya está estabilizado, el fisioterapeuta enfoca su intervención en mejorar las reacciones de equilibrio, transferencias básicas, reeducación de la marcha y en la estimulación de las actividades diarias. Durante el tratamiento de fisioterapia, el paciente y su familia deben estar involucrados en el establecimiento de metas y toma de decisiones.

 

Las unidades de Ictus se ubican generalmente en la planta de Neurología, y en ellas se reserva un número limitado de camas dedicadas exclusivamente a la atención del ictus agudo y están compuestas por equipos interdisciplinares compuestos por médicos, enfermeras, fisioterapeutas, etc. La supervivencia y la recuperación del paciente están directamente relacionadas con la rapidez y la eficacia de la atención recibida.

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